Como
trabajar las creencias
Tomemos
por ejemplo la frase, "creo que estar en mí peso
es muy difícil".
Podemos empezar a hacernos una serie de preguntas:
¿Qué ocurriría si volvieras a ser esbelta?
¿Qué te lo impide? ¿Qué dice
acerca de ti el hecho de que no hayas sido capaz? ¿De
dónde viene? ¿Dónde lo he aprendido?
¿Dónde lo he visto? ¿Cómo se materializa
en mi vida? ¿Cómo lo provoco? ¿Cómo
lo busco?, ¿qué te dijeron en tu infancia? ¿Qué
escuchaste decir a tus padres o seres cercanos sobre ti? ¿Qué
creencias adoptaste como tuyas? ¿Qué ideas tenían
otros de ti y te creíste?.
Recordar que la etapa de la infancia es la de la credulidad.
Si sólo escuchaste, "tu eres mala", probablemente
trataste de alcanzar tu modelo de bondad hasta un extremo
que no dejases fluir tu vida. ¿Y que es para ti ser
mala? Contestar, gritar, decir lo que piensas, etc., y así
no vives la vida tal y como es, sino desde el personaje que
te crees. Pero todo lo que reprimimos en el queriendo todo
el tiempo salir al exterior para descargarse, pero nuestra
mente consciente lo impide mediante un tremendo esfuerzo.
Porque fíjate cuantas oportunidades nos da la vida
en un momento determinado, en un segundo de cambiar la dirección
de los acontecimientos. Esos ligeros movimientos son como
las maniobras cortas en la conducción de un coche,
yo voy con un volante recto, pero si lo muevo mínimamente
voy a otro lugar.
Ejercicio:
Cierra los ojos. Respira profundamente. Y recuerda ahora una
situación repetitiva de tu vida, de esas que por mucho
que te lo propongas inmediatamente se repite, automáticamente
tu actitud. Tu pensamiento, tu sentimiento. Puede ser una
situación de miedo, rabia, frustración, resentimiento.
Deja que te venga esa situación. Y localiza ahora cuál
es el pensamiento que genera lo demás. Quizás
te sientes sin poder para hacer algo en esa situación.
Hay un “no puedo" o hay una expectativa de algo
doloroso, desagradable. Algo como cristalizado, como sí
la vida se hubiese parado, y siempre fuera así.
Procura ahora encontrar un pensamiento distinto, como un
rio que fluye, y que nunca es igual, que aquella persona por
ejemplo, que no crees que jamás puede cambiar, verla
distinta. Aquella situación que parece trabada, verla
distinta. Aquella idea que está parada en el tiempo,
que evolucione, que se transforme. Y ese pensamiento que causa
esa parálisis, que causa esa situación trabada,
adiéstralo, quítalo del medio, y deja que surja
una nueva visión, una nueva salida.
Piensa en algo que tú creas que puedes hacer y compáralo
con algo que te limita. Determina la diferencia. A continuación,
toma la creencia limitadora y hazla igual que la cosa que
tú crees que puedes hacer. Si no puedes hacerlo porque
algo te lo impide, averigua qué es.
El propósito del ejercicio es conseguir que la limitación
se vuelva parecida a la creencia con plenitud de recursos.
Consigue que la creencia que no crees se parezca lo más
posible a la que si crees.