¿Qué
es la terapia vibracional?
Partiendo
del hecho que la diferencia entre la materia y la energía
es, exclusivamente su nivel de vibración, es
decir, su frecuencia; y si contemplamos la realidad
desde el continuum vibracional que vincula a la materia
con la energía podríamos asegurar que
todo tipo de interacción es vibracional, energética.
De igual forma podríamos decir que todo tipo
de intervención terapéutica es energética
y justificar que, las reacciones puestas en marcha por
un medicamento con propiedades farmacológicas
y bioquímicas particulares, son, igualmente,
energéticas.
De estos conceptos básicos surgen las diferentes
líneas de terapias vibracionales, basadas en el efecto
de resonancia a través de la vibración, el sonido
y el movimiento. La terapia vibracional consiste en el masaje
holístico a través de la vibración y
el sonido que producen una serie de cuencos (diseñados
para tal efecto) al hacerlos sonar sobre el cuerpo.
Sanar es vibrar resonantemente con el Todo. El término
de resonancia se refiere a que cada objeto, cada pensamiento
y palabra tienen su propia vibración y cuando se encuentra
próximo a algo provoca a este algo, un nivel de vibración
igual o semejante a la que él mismo tiene y emite.
Cuando no nos sentimos bien, alguna parte de nosotros no está
vibrando en armonía, la frecuencia vibratoria está
alterada.
Por el principio de resonancia, mediante la transmisión
de otras frecuencias equivalentes que ayuden a recuperar el
nivel vibratorio es posible modificar y disolver muchas de
estas alteraciones antes de que lleguen a materializarse físicamente,
pues la vibración y el sonido provocan cambios poderosos
en los diferentes niveles de nuestro ser. La vibración
y el sonido son instrumentos capaces de abrir las puertas
al equilibrio.
Resonar es dejarse vibrar sin resistencias, sin oponerse
al fluir de la vibración. La ciencia prueba, más
allá de toda duda, que cualquier vibración y
sonido cercano al organismo humano origina un cambio tanto
a nivel físico como mental-emocional y espiritual.
Todo, ya sea visible o invisible a los ojos emite una vibración,
más alta cuanto más sutil e intangible, más
baja cuanto más densa y material. Un órgano
se daña cuando la vibración en la que se ha
mantenido el cuerpo que lo aloja, ha bajado su frecuencia
a un ritmo mucho más lento; eso hace que la energía
no pueda fluir y alimentar correctamente a la zona bloqueada,
y se crean estancamientos energéticos que provocan
la enfermedad.
La recuperación de la salud se realizará aplicando
una terapia de alta vibración cuyo ritmo al entrar
en contacto con el órgano dañado provocará
una subida de frecuencia hasta su total recuperación.
Al restituir la frecuencia de vibración al órgano,
la energía recuperara su orden y fluirá
adecuadamente.
Entendemos como terapia vibracional aquella que comprende
el universo sutil; el mundo que como raíces que
nutren a los árboles han de influenciar el mundo
físico desde lo imperceptible del lenguaje del
alma.
En mi terapia vibracional convino diferentes tipos
de masaje, quintaesencias y la vibración y el
sonido que producen una serie de cuencos y notas (diseñados
para tal efecto) al hacerlos sonar sobre diferentes
zonas del cuerpo.